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Vie, Ago

SENAMHI NACIONAL ALERTA NARANJA DE RIESGO AGROPECUARIO POR LLUVIAS, TORMENTAS ELECTRICAS Y DESBORDES DE RIO

Medioambiente
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ANALISIS DE RIESGO AGROPECUARIO.- Con base al aviso de alerta METEOROLOGICA del SENAMHI Nº 24/2019 (prioridad NARANJA) y la alerta HIDROLÓGICA del SENAMHI Nº 33/2019 (prioridad ROJA), motivo por la cual se emite la ALERTA DE RIESGO AGROPECUARIO, debido a:
1. Riesgo de afectación a los cultivos por anegamiento de suelos en las cuencas Mamoré y Beni por precipitaciones entre 60 a 90 mm, afectando el desarrollo fenológico normal de los cultivos. Con posible daño a cultivos de banano, plátano, cítricos, arroz, frejol y yuca; además el riesgo de afectación a la actividad piscícola, ganadera y avícola de la zona del trópico. Riesgo de afectación al ganado mayor y menor por posibles escenarios de desbordes y aparición de enfermedades causadas por bacterias y hongos. Cuando el suelo está saturado de agua el aire de los poros del suelo es desplazado, y el O2 disuelto es rápidamente absorbido por micro organismos y plantas, por esto los suelos anegados tienen poca capacidad de aportar O2 a las raíces. Esta falta de abastecimiento de oxigeno afecta al crecimiento de forma directa e indirecta.

RECOMENDACIÓN DE ACCIONES PREVENTIVAS:
Limpiar las zanjas para evitar anegamiento y/o lixiviación en parcelas. Llevar los animales a áreas seguras (zonas altas). Coordinar con las instancias pertinentes para la dotación de agua y alimento para el sector pecuario. Gestionar la adquisición de insumos agropecuarios (semillas, agroquímicos, productos veterinarios y otros) para la distribución y atención del sector productivo. Realizar acciones de prevención por plagas y enfermedades en el sector agropecuario. Los bosques funcionan como una esponja que retiene parte del agua de las precipitaciones. Ello hace posible que esta escurra lentamente hacia las zonas más bajas de la cuenca. Por el contrario, cuando el suelo pierde su cobertura vegetal, el agua de lluvia escurre con mayor facilidad, erosiona la superficie, destruye la tierra fértil y acelera el proceso de desertificación. Al eliminarse esta barrera natural, el escurrimiento aumenta abruptamente los caudales en las quebradas y ríos, incrementando la posibilidad de que ocurran deslizamientos, mazamorras e inundaciones.
Para evitar mayores impactos se debe tomar en cuenta que la agricultura practicada en las riberas de los ríos suele causar deforestación; sin embargo es posible combinar de forma sostenible la vegetación silvestre con cultivos ribereños. Recuperando conocimientos tradicionales muchas veces abandonados, los agricultores pueden producir por ejemplo, árboles frutales alternando sus cultivos con áreas forestales. Una adecuada gestión de bosques debe contemplar el sembrado de vegetación nativa, aquella que resulta más adecuada para las condiciones del terreno y de la humedad. Tanto en las partes altas como en las zonas bajas, estas especies nativas pueden ayudar a regenerar los cauces y a evitar el desborde de los ríos. Aunque las acciones enfocadas en la cobertura vegetal tienen la ventaja de reducir los picos de las crecidas, pese a ello presentan una limitación: son difíciles de aplicar en grandes extensiones de terreno, por lo que sirven sobre todo en cuencas pequeñas. Estemos atentos a los boletines y alertas que emite el SENAMHI.


UNIDAD DE GESTIÓN DE RIESGOS
SENAMHI